Análisis
Agressor Evolution Blacklight 2026: análisis y opinión
Es una pala híbrida de 355 g con balance medio y caras de carbono 15K. Su tacto es duro, pensado para quien ya domina el golpeo. Tiene una manejabilidad de 7,6, bastante por encima del 6,5 que marca de media su forma. Eso ayuda en la red y en los intercambios rápidos.
En potencia saca un 7,3, algo por debajo de la media de las híbridas (7,7). El control, con un 7,0, queda prácticamente en la media (7,1). La salida de bola (6,1) es más baja que la habitual (6,6), así que la pala pide generar la velocidad con el brazo. El punto dulce, con un 6,8, está en línea con su forma (6,9). En conjunto es una pala equilibrada, que apuesta por la agilidad más que por la ayuda.