Análisis
Agressor Bluelight 2026: análisis y opinión
Lo primero que destaca es la potencia: un 7,7, igual a la media de las palas de su forma. Con la forma híbrida y el tacto duro, la pala responde firme cuando el golpe va bien armado. El control marca un 7,0, casi en línea con la media (7,1), así que no sacrifica precisión para ganar pegada.
La salida de bola es el punto más bajo: un 6,1 frente al 6,6 de media de las híbridas. La pala no te regala la velocidad, así que tendrás que aportar tú el gesto. La manejabilidad (6,7) queda algo por encima de la media (6,5) y el punto dulce (6,8) está muy cerca de la suya (6,9). El resultado es un perfil equilibrado, más exigente que indulgente.